La tensión entre China y Panamá aumenta tras el incremento en la retención de buques con bandera panameña en puertos chinos, generando preocupación por su impacto en el comercio global. Durante marzo, estas detenciones superaron los niveles habituales, en medio de un contexto marcado por decisiones judiciales relacionadas con concesiones portuarias vinculadas al Canal de Panamá.
Desde Estados Unidos se interpreta la situación como una posible medida de presión económica, aunque Beijing lo niega. Organismos como la Comisión Marítima Federal mantienen el monitoreo ante el riesgo de afectaciones en las cadenas de suministro y el aumento de costos logísticos, en una disputa que refleja la competencia por el control de infraestructuras clave del comercio mundial.