El Canal de Panamá se ha convertido en uno de los principales beneficiados del bloqueo en el estrecho de Ormuz, tras un cambio en las rutas del comercio marítimo mundial provocado por tensiones en Medio Oriente. La reducción del tránsito por esta zona ha llevado a numerosas embarcaciones a redirigir sus trayectos hacia la vía interoceánica panameña, incrementando la demanda de cruces.
Este aumento ha generado un alza en los costos, especialmente en las subastas de cupos para transitar por el canal, donde algunas empresas han pagado cifras millonarias para asegurar el paso. Aunque el canal gana protagonismo, expertos advierten que no sustituye completamente a Ormuz, reflejando cómo los conflictos geopolíticos impactan directamente el comercio global.