La Comisión Europea impuso multas por un total de 890 millones de euros a Google por considerar que la compañía incumplió la Ley de Mercados Digitales (DMA). Las sanciones responden a la presunta priorización de sus propios servicios en el buscador y a las restricciones impuestas a desarrolladores de aplicaciones para informar sobre ofertas más económicas fuera de Google Play. Bruselas otorgó a la empresa un plazo de 60 días para corregir estas prácticas.
Google rechazó la decisión y afirmó que las exigencias de la normativa perjudican la calidad de sus productos y la experiencia de los usuarios en Europa. La compañía advirtió que las medidas obligan a eliminar funciones y herramientas que considera útiles, mientras la Comisión Europea señaló que, de no cumplir con los cambios exigidos, podría enfrentar nuevas sanciones económicas.