La llegada de más de 60,000 migrantes desde Marruecos a la ciudad autónoma española de Ceuta provocó una crisis humanitaria y de seguridad que llevó al Gobierno de España a reforzar la frontera con el despliegue del Ejército. Las autoridades españolas calificaron la situación como un “ataque a su integridad territorial” y solicitaron mayor cooperación de Marruecos para frenar los cruces irregulares, mientras la Unión Europea sigue de cerca la evolución de la emergencia.
En medio de la crisis, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, utilizó la situación en Ceuta para defender su política migratoria, afirmando que un escenario similar podría ocurrir en su país si los demócratas regresan al poder. El mandatario sostuvo que la crisis es consecuencia de políticas migratorias permisivas y la incorporó al debate político de cara a las próximas elecciones legislativas.