El Gobierno de Panamá condenó la reciente incautación de un buque en el estrecho de Ormuz, calificando la acción como una violación al derecho internacional y a la libertad de navegación en aguas clave para el comercio global. Las autoridades panameñas manifestaron su preocupación por este tipo de medidas, señalando que afectan directamente la seguridad marítima y el tránsito de embarcaciones en una de las rutas más importantes para el transporte de petróleo y mercancías a nivel mundial, en medio de tensiones entre Irán y Estados Unidos.
Panamá reiteró su respaldo a los principios del derecho internacional marítimo, subrayando que cualquier acción unilateral que restrinja el paso de buques representa un riesgo para la estabilidad del comercio global y la seguridad de las tripulaciones. El pronunciamiento se da en un contexto de creciente escalada de incidentes en la zona, lo que ha elevado la preocupación de la comunidad internacional y refuerza el papel del país como actor relevante en el sector marítimo mundial.